Alice, James y el alfa avanzaban en un silencio tenso, cada paso resonando como un eco del peso emocional que llevaban. El corredor del castillo parecía estrecharse, como si las paredes de piedra se cerraran a su alrededor, aumentando la presión en el aire.
El corazón de Alice latía descompasado en su pecho, su mente inundada de recuerdos dolorosos y la angustia del desafío que se acercaba. Sentía una mezcla de determinación y miedo, una tormenta de emociones colisionando dentro de ella. Miraba