— James — comenzó ella, con la voz temblorosa —, si me llevas hasta el Alfa, sin duda lo mataré. Pero no necesitas cargar con el peso de llevar la muerte a tu propio padre.
Los ojos de James se entrecerraron, una mezcla de determinación y tristeza se manifestó en su mirada.
Sostuvo la mano de Alice con firmeza, transmitiendo una confianza que trascendía las palabras. Su voz sonó, cargada de convicción y pesar.
— Alice, sé exactamente lo que significa llevarte allí. Esa es mi decisión —finalizó