Dimitri observaba el ambiente silencioso del bosque, donde solo se podían escuchar los sonidos nocturnos de la naturaleza. La luz de la luna iluminaba débilmente el claro donde él y César habían acampado, dando a la escena una apariencia etérea.
César dormía profundamente, su respiración suave y regular evidenciaba el cansancio de una larga caminata. Dimitri miró a su amigo, sintiendo un nudo en su estómago. Sabía que la hora había llegado. Dimitri necesitaba seguir adelante solo y dejar a Césa