59. Una verdad que debe descubrir sola
EZRA
La miro dormir después de haberla torturado todo lo que quise. Si no se hubiese desmayado, probablemente seguiría dentro de ella hasta quedar saciado.
Aspiro el dulce aroma de su cabello, ahora mezclado con el mío. Orus ronronea en mi mente, satisfecho y con ganas de probarla otra vez, y tal vez es por eso que no me sentía cansado cada vez que la tomaba.
Al contrario, quería más, pero supongo que ella no puede seguirme el ritmo.
Besé su frente antes de levantarme, admirando su cuerpo l