58. Una deliciosa tortura
CRYSTAL
Me la pasé pensando en eso todo el día, mirando a través de la ventana la lluvia que no ha querido parar.
El olor de su camisa sirve como un bálsamo para mi malestar, pero no puede calmar lo que hay en mi mente.
Él conocía su marca y, aun así, decidió avanzar. Todos esos pensamientos negativos vienen a mí diciéndome que lo hizo por su maldición, por tenerme atada de una forma mucho más cruel, que solo es un juego donde al final acaba conmigo y con este vínculo.
Pero está esa otra pa