36. Cediendo ante él
CRYSTAL
Corrí hacia el otro tratando de escapar, aunque parece que él ya se cansó de esto. Me atrapó en un segundo, levantándome e intentando mantenerme quieta antes de acostarme sobre una superficie plana y fría.
Se paró frente a mí, sus manos buscando las mías, que no dejaban de golpearlo y forcejear para evitar que me tocara.
—Suéltame… no te atrevas a tocarme o te juro que lo vas a lamentar…
—Mira nada más, saliste luchadora.
Sujeta mis manos sobre la cabeza con una mano, metiéndose en