El aire fresco de la madrugada se filtraba a través de las rendijas de la ventana, trayendo consigo el olor a tierra mojada. Agatha se levantó silenciosamente de la cama, sin despertar a Samer, quien aún dormía profundamente. Miró a su alrededor, el silencio de la casa era un respiro para su mente que aún procesaba todo lo sucedido en las últimas horas. Pero a pesar de la tranquilidad exterior, en su interior se agitaba una tormenta de dudas y sospechas.
La información que habían encontrado la