La noche se había cerrado sobre ellos, pero Agatha no podía escapar de las sombras que se alzaban en su mente. Mientras Samer manejaba con concentración, su mirada fija en el camino, ella no podía dejar de pensar en lo que había sucedido, en las revelaciones que aún seguían sin responder.
No se sentía segura, no solo por las traiciones que se habían descubierto, sino porque algo más estaba ocurriendo. Un patrón comenzaba a formarse en su mente, pero todavía no podía encajar todas las piezas. Ca