El vehículo avanzaba a gran velocidad, sus neumáticos chirriando levemente en el asfalto. Agatha se sentó en el asiento trasero, su corazón aún acelerado por la adrenalina de la infiltración. Miraba a través de la ventana, viendo cómo el paisaje se deslizaba rápidamente, pero su mente seguía atrapada en lo que habían descubierto en la oficina de Al-Fayed.
—¿Qué es lo que encontramos exactamente? —preguntó Zain, rompiendo el silencio que había caído en el coche.
Agatha giró la cabeza hacia él, r