Reina
No estaba segura de cuánto tiempo había pasado desde el reciente castigo de Caine, pero de algo estaba segura: había perdido la noción del tiempo en la oscuridad de aquella venda. Sin ver, el mundo se reducía al calor punzante en mi trasero, al dolor intenso en el bajo vientre y al rítmico y tranquilizador sonido de la respiración de Caine.
Seguía inmovilizada en esa humillante y exquisita posición, con las rodillas hundidas en la seda, las caderas en alto y las muñecas atadas a la espald