—Yo pagué, ¿cómo podría ser robo entonces? —dijo Sebastián con total convicción.
—No vuelvas a hacer algo así —Sabía que Sebastián hizo esto por ella, así que no podía enojarse—. No es que me guste tanto el violín.
Solo lo había continuado tocando por los años debido al ánimo de alguien.
—Este violín solo puede mostrar su valor máximo en las manos de la maestra González—. Valeria miraba la foto, pero su vista se quedaba en la falda de Irene.
Vagamente recordaba.
Parecía un día lluvioso, también