Entre la multitud, Mauricio charlaba con algunos ejecutivos.
Su mirada, de forma inadvertida, barría la entrada del salón de banquetes, viendo a Valeria siendo llevada afuera por una mujer, caminando de forma torpe, sus ojos entrecerrándose ligeramente.
Mauricio llamó a Adrián y preguntó en voz baja: —¿Qué ha bebido ella?
—Dos copas de champán —Adrián, sabiendo lo que el hombre iba a preguntar, respondió de manera proactiva—. Dos copas de champán no embriagan a nadie, y además, hace diez minutos