Al oír estas palabras de Valeria, Adrián, raro en él, enrojeció. Tosió un par de veces y se acercó a Mauricio para decirle: —Señor, tengo algunas cosas que informarle.
—Vamos al estudio —Mauricio soltó a Valeria y subió las escaleras, sin responder a su pregunta.
Adrián lo siguió rápidamente.
...
—No es difícil de adivinar —Sebastián, relajado en el sofá, comentó con desdén—. ¡Cuando Mauricio te besó, estabas como un tronco, seguro que piensa que besas mal!
¿De verdad?
Valeria tocó sus labios, q