Valeria apretó la mano sobre el pomo de la puerta y preguntó:\N—¿Señor Soler, necesita algo?
—Vine a entregar algo, —dijo Mauricio con voz ronca, abriendo el estuche de violín que llevaba en la mano.
Dentro había un violín de color rojo castaño que parecía nuevo, pero al acercarse se podían ver las grietas en el cuerpo del instrumento, hábilmente disimuladas como hermosos patrones.
Ese violín era el que su padre le había regalado por su cumpleaños, que luego ella había destrozado.
Mauricio sacó