Cuando Ana llegó a la sala de estar, no encontró a Álvaro. Miró en el vestíbulo y notó que sus zapatos tampoco estaban. Al darse cuenta de que Álvaro podría haberse ido, un pánico se apoderó de ella y, mientras salía corriendo, llamó a Valeria. Pero el teléfono de Valeria estaba apagado.
—¡Caramba! ¿No había tomado pastillas para dormir? —se preguntó, desconcertada sobre cómo alguien que había tomado somníferos podía haberse escapado.
Entonces, Ana llamó apresuradamente a Adrián.\N—Señor, hay pr