Justo hoy era Nochebuena, así que después de asistir al funeral, Álvaro pensó en llevar a Valeria a dar un paseo. Sin embargo, de camino a casa, recibió una llamada y tuvo que atender un asunto urgente.
Al llegar al centro de la ciudad, detuvo el coche y, acariciando tiernamente el cabello de Valeria, le dijo:
—Hoy hace mucho frío, quédate en el hotel sola, y al regresar por la noche, cenaré contigo.
—No te preocupes, atiende tus asuntos, —respondió Valeria, casi deseando que él no volviera al h