—Si él lo entendiera, sería un milagro, —dijo David, dándose palmaditas en la mejilla—. Cuando ellos se reconcilien, deberíamos sacarle una buena suma al señor Soler.
—Por supuesto, él deberá aumentarme el sueldo, —declaró Iliana con convicción.
Continuaron charlando mientras salían del KTV. Hacía mucho frío afuera, y un viento helado hizo que Iliana temblara, acercándose a David para protegerse.
David llamó a su chófer para que le ayudara a manejar. Al bajar la vista y ver a Iliana temblando de