Valeria y Mauricio se encontraban junto al auto, conversando y besándose. Adrián, por más que intentaba hacerse invisible, no pudo evitar presenciar todo.
Al subirse al coche y cerrar la puerta, Mauricio, a través del espejo retrovisor, vio los rastros de lápiz labial en sus labios. Adrián no pudo contener la risa.
Aclaró la garganta tratando de ocultar su sonrisa y comentó: —La señora ha estado muy... animada últimamente.
Había sido Adrián quien manejó todo al principio, vio cómo Valeria supera