Aquella noche no paso nada mas que solo un par de besos, y palabras de amor confesadas el uno al otro.
Y por los días que siguieron a ese tampoco hubo más que eso. James era cauto y precavido, respetuoso y amoroso.
Parecían niños jugando un papel de adultos, un amor inocente y puro. Ambos querían protegerse mutuamente, ambos deseaban el bienestar del otro. No tenían prisa por vivir su amor, era un alivio saber que gustaban el uno del otro, eso transmitía seguridad. Pero a su vez, eso era tambié