Lo había dejado entornado.
Valentina llevaba tres días respetando la norma tácita del ala izquierda: esa zona es privada, había dicho Marcos el primer día, con la misma calma con que decía todo, y ella había guardado esa instrucción donde guardaba las cosas que decide no desobedecer. O eso creía.
Pero eran las diez de la mañana, Marcos había salido a una reunión en el pueblo una hora antes, la casa estaba completamente vacía, y la puerta del estudio estaba entornada. No abierta de par en par. E