Capítulo 8.3: Decisión final.
Ante sus palabras, Máximus cerró los ojos por un instante. Lo entendía. Realmente entendía su hermano, más de lo que le gustaría admitir.
― “No fuiste el único que cayó, hermano” ―respondió ― “Yo también lo hice, creí en Samael, en sus historias, en lo bien que fingió cuidarte… Eso me costó veinticuatro años sin mi hijo” ―dijo con un dolor que aún calaba en su interior ― “No luché por mi familia como debía, pasaron veinticuatro años sin que pudiera abrazarlo, no pude ver sus triunfos ni ayudarl