Capítulo 4.4: Recuperar lo robado.
Sin decir nada, Alastor sostuvo la mirada del joven hechicero.
Como su guardián, y prácticamente como su padre, Alastor sabía perfectamente el odio y el rencor que Gael guardaba en su corazón.
Si bien el joven siempre se mostraba alegre y despreocupado con la vida, en el pasado, antes de Anna, antes de Emmet, en la cabeza de Gael había un solo objetivo:
Destruir con sus propias manos al responsable de la masacre de su aquelarre, sobre todo, acabar con aquel que había terminado con la vida de su