Capítulo 3.6: Un compañero para Anya.
Con decisión y manteniéndose en su papel, Dante se acercó al hombre que había sido liberado de todas sus ataduras, exceptuando, de un grillete de plata que estaba en su cuello.
Si bien su apariencia había cambiado por completo, algo que no se habían molestado en ocultar o cambiar, era el aroma de Alastor, el cual, él conocía desde cachorro.
Al estar frente a él, Dante observó atentamente el cuerpo magullado de Alastor.
Tenía heridas por todo el cuerpo, sobre todo, en sus pies, los cuales, más