Justo cuando Anna volvió a entrar al salón, Dante se aclaró la garganta ruidosamente e hizo un gesto discreto en dirección a Castiel y a Lowell, quienes se encontraban sumergidos en una muy acalorada discusión.
Siendo consciente de aquello, Anna asintió y se mantuvo alerta mientras repartía los platos de los invitados.
Conforme ella, Marianne, Sophie, Camille, y algunas otras criadas fueron sirviendo las diferentes mesas, la discusión de Castiel y Lowell fue subiendo de tono, provocando que Faz