Capítulo 3.4: El relato de Dasha.
―Demasiado, incluso, el pobre sudaba demasiado ―se rio Dasha ―Sin embargo, una vez que mi hermano entró a revisión, Arioch y yo fuimos a la sala de espera, donde nuestra conversación fluyó con gran naturalidad, casi como si nos conociéramos de toda la vida, honestamente, pese a los tropiezos, aquel encuentro fue perfecto ―
― ¿Cómo era él con mi padre? ―preguntó Anna
―Oh, Arioch estaba enamorado de Alastor, recuerdo que, durante su primer año, él y yo estuvimos viviendo en el palacio porque él