Más tarde aquella noche, cuando los platos estuvieron vacíos y los vasos llenos, Rafael se levantó de su mesa, se acercó a su equipo de sonido y comenzó con su trabajo de animador.
Ante el cambio de actitud del lobo, los soldados que habían luchado a su lado en la guerra de Arcadia se mostraron sorprendidos, pues el Rafael frente a ellos, no tenía nada que ver con el lobo cruel y despiadado que había despedazado a sus enemigos sin piedad alguna en el campo de batalla.
Por otro lado, los que ya