Capítulo 21.4: Los mejores aliados.
Al reconocer al joven, Joseph sonrió emocionado, pues, cada vez que visitaba aquel café, Arman siempre se tomaba un tiempo para charlar con él.
― ¡Arman! ―exclamó Joseph ―Diosa, que honor… ―
Interrumpiendo a Joseph, un fuerte estruendo resonó por todo el lugar, provocando que más de uno se encogiera ante aquel sonido.
―Hermana ¡mira! ―exclamó Ares al mismo tiempo que señalaba el cielo, el cual, estaba siendo iluminado por hermosas luces de colores ― ¡Fuegos artificiales! ―
―Son hermosos ― dijo