Capítulo 2.2: Un reto para la princesa.
Ante las palabras del recién llegado, Máximus asintió, sin embargo, cuando Zeth se sentó al lado izquierdo de Dante, el hombre no pudo evitar soltar un suspiro frustrado.
Su hija y su nieta ya tenían compañeros, lo que significaba que, aunque la situación se resolviera, él no tendría mucho tiempo para convivir con ellas, pues ambas, habían resultado ser Lunas.
¿Quiénes se creían esos dos para quitarle sus tesoros? ¿Su salvadores?
Pues sí, ambos eran su salvadores.
Zeth, desde que había descubie