Ante la petición, el joven hechicero asintió y corrió presuroso a su encuentro, sin embargo, debido a la sangre regada en el suelo, el joven casi resbala, para su suerte, Dante logró sujetarlo y mantenerlo recto.
―Lo siento mucho sus excelencias, no pude continuar con mi intervención, me quedé muy descolocado por la actitud de Samael ―masculló antes de dedicarles una profunda reverencia ―Lo siento mucho, debí ser más prudente ―
―Por favor, no te preocupes, gracias a ti nos ahorramos mucho tiemp