Sin decir nada más, Anna siguió a Dante en silencio.
A su parecer, el joven sabía perfectamente lo que hacía, pues, al llegar a la cocina, Dante la llevó directamente hasta una puerta mosquitera, donde, tras abrirla y observar a su alrededor, él joven tiró de ella y comenzó a alejarla del lugar.
Al principio, ambos se alejaron caminando, apretando con suavidad la mano del otro mientras iban dejando atrás los sonidos de la fiesta.
Al adentrarse en una zona bastante oscura, Dante soltó la mano de