Capítulo 12.5: Solos tú y yo.
Aquella tarde, tras visitar el templo y pedir la protección de Selene para los tiempos venideros, el grupo se dirigió al cementerio de Jericó, donde Bemus, los guio por una larga fila de lápidas hasta un hermoso mausoleo, el cual, se encontraba prácticamente en el centro de todo, siendo ese el lugar de descanso eterno de Artemis y Ginebra.
Al entrar, Anna no perdió tiempo y se arrodilló frente a ambas tumbas para comenzar a rezar una oración que su abuela Nora le había enseñado, una que pedía p