Capítulo 12.5: El trabajo de una princesa.
―Emmet ¿Puedes abrir la celda? ―le preguntó Alastor a su hechicero
―Estoy en ello, alfa ―respondió Emmet, quien, junto a Gerard, observaba atentamente los símbolos grabados en los barrotes
― ¿Eres un híbrido? ―le preguntó Anna al joven, el cual, asintió con respeto
―Así es, princesa ―respondió débilmente ―Sin embargo, mi sangre lobuna es más fuerte, mi sangre de hechicero sólo me hizo más resistente, es decir, que mi sangre me volvió el sujeto de pruebas perfecto para esa mujer ―
―Esa condenada