Capítulo 11.5: La verdad de Tabatha.
Obediente, Dante empujó, y sin esfuerzo, como si perteneciese allí, el símbolo comenzó a cubrir cada ladrillo con una intricada red de energía azulada.
De pronto, el aire en el callejón se volvió denso, eléctrico, cargado de una densa magia ancestral que erizaba la piel de todos y cada uno de los presentes.
― ¡Retrocedan! ―ordenó Alastor cuando el muro comenzó a sacudirse
Por inercia, el príncipe sujetó el brazo de su hija y tiró de ella hacia atrás, Byron hizo lo mismo con Sophie y Egan con Ch