Tres semanas después.
Me despido de Giacomo con un abrazo que nos damos en silencio, aspiro su olor y cierro los ojos, a mi memoria vienen los momentos que hemos pasado juntos estas tres semanas, siempre procura colarse a mi cama una que otra noche en la que mi hija me lo permite, siento su cuerpo fuerte y me digo a mí misma que no puedo permitirme sentir algo más allá de deseo.
Ya todo está listo, hoy mismo estaré en casa con Claudio, pero no la misma casa de antes, fue mi primera exigencia: D