Giacomo
Me doy cuenta de su angustia, no puedo fallarle esta vez, la veo decidida, marcando números, hablando por teléfono, la tomo por el brazo.
—Debemos irnos de aquí, él ya está yéndose, salgamos por la puerta de atrás.
Me mira de una forma fría, de una forma en la que no me había mirado antes, asiente ligeramente, se limpia las lágrimas y camina junto a mí, intento tomar su mano, consolarla, pero no se deja.
—Es mi culpa, esto es mi culpa, no debí quedarme contigo en ese baño —dice cuando n