Al despertar me doy un baño y me pongo a contemplar a mi hija dormir, Giacomo no está por todo esto y ni quiero saber dónde está.
Las cortinas de las habitaciones continúan cerradas, y las luces apagadas, me gusta el ambiente así, pero son las diez de la mañana.
Saco a la niña de la cuna y salgo de la habitación, mi madre y Ana están sentadas en la sala con Giacomo, ríen, se levantan al verme, mi madre corre a cargar a la bebé.
—Giacomo nos puso al día.
—Mal hecho, quería contarles yo.
Mi madre