Vamos detrás de las patrullas, la ciudad es un caos, los hombres de Giacomo siguen a las patrullas, parece una caravana.
—Ha sido una noche larga —digo, cierro los ojos y niego angustiada y cansada.
—No iba a dejar las cosas así, iba a ir por tu hija.
—Lo sé, Giacomo, ahora no importa.
—Has sido valiente, Isabela.
Sonrío en su dirección.
—Y tonta, no fue muy inteligente provocarlo sin tener un ejército para defenderme.
—Para eso estaba yo aquí, para eso estaré, seré tu soldado.
Quiero reír, per