Hay una mesa en medio del agua, un puente de pétalos de rosa rosada, pero abajo hay una estructura de madera, me toma de la mano y caminamos en silencio hasta allí, los mesoneros nos esperan y nos ayudan a subir a la estructura, todo se ve mágico, nada que el dinero no pueda pagar.Sirven la comida y el champán mientras Claudio mira todo fascinado, suspiro y regresa la vista a mí. Alzo la copa y brindamos, dejo que le liquido inunde mi boca y saboreo el licor, de pronto me doy cuenta de que beberla, me puede ayudar a pasar la noche, bebo más, Claudio ríe.—Calma, borrachita. Planeo hacerte cosas, inconsciente no me sirves porque espero ver tu cara contraída cuando te penetre y grites de placer, vas a gozar tanto y quiero verlo.Paso saliva.—Promesas —digo con tono burlón, comienzo a comer, todo lo que está en el plato es conocido por ser afrodisiaco. Él también come, no es como que lo necesitemos, pero sé que tendrá un efecto en nuestros cuerpos.—Eres tan hermosa, inteligente, tiene
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