Siento la tensión entre los dos, su mirada se queda clavada en mis ojos, siento el poder que tengo sobre él, no puedo ignorar como su pulso se altera, como sus pupilas se dilatan, siento como mi cuerpo reacciona a la manera en la que él me mira, y me habla, no puedo ignorar que nuestros cuerpos se desean y quedaron ansiando más de aquello que vivimos juntos en su casa, pero no olvido que se ha acostado con la perra traidora de Patricia, no puedo soportarlo.
No se lo perdono.
No sé cómo hubiese