Camino por la casa en medio de la noche, no puedo dormir, ya han pasado dos meses desde que llegué a esta casa, una que no es mía, que comparto con gente que no conozco y en la que siento paz, armonía y sosiego. Me cuesta creer que pueda sentirme así, mucho mejor que en mi verdadera casa.
Giacomo viene poco desde que decidió no acercarse tanto a mí, lo veo poco, de lejos y siempre con mucha gente alrededor, solo me escribe para saber de mi embarazo. Me envía ropa materna y regalos para el bebé.