-De- de nue- vo te ha- ha- hago llora- rar, per... perdo... do... do...name, pe... peque...ña- susurró contra mis labios, cada palabra más dolorosa que la anterior y más pausada de la siguiente sílaba, su voz quebrada por el dolor y la debilidad, sus palabras llenas de un pesar que me atravesaba el alma. Sentí sus manos temblorosas intentando aferrarse a mí, pero se deslizaban como si la vida se le escapara entre los dedos. Negué, besándolo con urgencia, mi rostro cubierto de lágrimas que se co