Paola asustada, Lioran preocupado.
Como Scarlet le advirtió a Lioran, ciertamente Paola estaba vuelta un mar de nervios, y cuando entró a la habitación la vio arrinconada, cubriendo sus oídos con ambas manos y temblando como un animalito temeroso.
Ella, al notar su presencia, alzó la cabeza y, como si él fuera su ancla de salvación, con torpeza se puso de pie y, llorando desesperada, se le echó a los brazos a Lioran, temblando de miedo.
Lioran la sintió temblando y la apretó entre sus brazos.
—Hey, cálmate, pequeña. Aquí estás s