Capítulo 52 —Un nombre para empezar
Narrador:
La despedida no fue un corte brusco. Fue lenta, dolorosamente cuidadosa. No hubo apuros, ni palabras de más, ni gestos exagerados. Solo un tiempo suspendido en el que todos parecían saber que estaban cruzando un umbral que no tenía vuelta atrás.
La mujer que había criado al niño hasta ese día lo ayudó a ponerse la chaqueta con manos firmes, aunque sus dedos se demoraron más de lo necesario en cerrar el cierre. No lloraba, no hacía escenas. Su rostro