Capítulo 41 —Después del golpe
Narrador:
Mónica regresó a la casa con el cuerpo rígido, como si cada músculo estuviera sosteniéndose por pura voluntad. Abrió la puerta despacio, sin hacer ruido, pero el silencio que encontró del otro lado no fue alivio: fue una espera. Rodrigo estaba de pie, junto a la ventana del living, con los brazos cruzados. Lucía, sentada en el sillón, tenía las manos entrelazadas con tanta fuerza que los nudillos se le veían blancos.
Los dos levantaron la vista al mismo t