Capítulo 40 —Tu no eres inocente
Narrador:
—¿Qué… estás diciendo?
—Lo que escuchaste —repitió Clarisa, sin pestañear —Juan Carlos está tan metido en esto como yo. Él firmó, él ordenó, él pagó., él amenazó, él hizo llamadas, él movió a la gente del hospital, él compró silencio, él eligió, conmigo, que ese niño desapareciera de sus vidas.
Mónica retrocedió un paso, como si el aire se hubiera vuelto venenoso.
—Eso… eso es imposible. Juan Carlos… —balbuceó —Juan Carlos jamás…
Clarisa la cortó con una mirada.
—Jamás… ¿qué? ¿Jamás haría algo así? —soltó una risa sin humor —Mónica, por favor. ¿Tú crees que los hombres llegan donde llegan siendo buenos? Los hombres llegan donde llegan porque están dispuestos a hacer lo que los demás no se atreven. Y Juan Carlos… Juan Carlos no solo se atreve a todo, Juan Carlos vive de eso.
Mónica tenía los labios temblando.
—Entonces… todo esto… —la voz se le quebró —¿Todo esto fue un plan?
Clarisa la miró como si fuera obvio.
—Fue supervivencia, fue control,