AL DÍA SIGUIENTE…
Esa mañana, Sophia ya estaba en la casa, lista para cuidar de Ethan. Sonrió mientras tocaba el timbre.
—¡Ya voy! —gritó Janette desde la cocina, se enjuagó las manos con agua y las secó antes de ir a abrir la puerta.
Cuando abrió y vio a Sophia, sus ojos se agrandaron.
—Sophia —la llamó, con sorpresa evidente en su rostro—. No esperaba que llegaras tan temprano.
Sophia sonrió.
—Sí, buenos días, señora. Es mi primer día de trabajo en su casa. Las primeras impresiones importan,