—Es sorprendente que por fin hayas encontrado una familia. ¿Quién es ese niño? ¿Lo adoptaste? Porque sé que no puedes tener hijos, no después de los incontables abortos que te hiciste.
—¿Abortos? —susurró Liam.
Janette se puso de pie. —Bella, —rechinaron sus dientes—. ¿Qué haces aquí?
Bella soltó una risita. —¿Qué hago aquí? —se burló—. ¿Qué? ¿Acaso no merezco estar aquí? No todos somos tan miserables como tú, mujer estéril.
El puño de Janette se apretó. —Para ser una zorra y una rompehogares,