Los ojos de Mía se abrieron de par en par cuando vio a Bella salir corriendo del lugar llorando, con el cuerpo empapado de agua sucia. Los demás empleados, que no tenían idea de lo que había pasado, la miraron asombrados.
Sophia regresó con una sonrisa satisfecha en el rostro y se sentó soltando una risita.
—¿Qué. Hiciste. Sophia? —preguntó Mía, marcando cada palabra.
Sophia echó un vistazo a sus uñas perfectamente cuidadas y sonrió antes de mirar a Mía. —Le enseñé a cerrar la boca y a no decir