Lucas estaba sentado en su oficina, su mente era una montaña rusa de pensamientos. Desde su encuentro con Janette, le había resultado difícil pensar con claridad. Se quedaba en blanco por intervalos, y su mejor amigo, Alan, no podía hacer más que observarlo.
—Sabes que estar deprimido y perdido en tu mundo no hará que ella regrese, ¿verdad? —dijo Alan, dándole una palmada a Lucas, quien aspiró profundamente.
—Le he suplicado, Alan. Le supliqué que me perdonara, pero actúa como si ni siquiera ex