Capítulo 27.
El ambiente estaba tenso y a pesar de las miradas matadoras de los concejales en algún momento se tendría que iniciar la votación, Kalac fue el primero en pronunciarse ante esto.
— Definitivamente, no podemos ponernos en contra de los designios de la Diosa Luna, todos sabemos que ella se encuentra sobre nosotros— El lobo abrió los brazos como muestra de apertura ante las posibilidades que se presentaban— Yo estoy de acuerdo que ya es hora de un nuevo aire en la manada Luna Prohibida, tan es así